Toallitas femeninas y tampones: los enemigos del medio ambiente

¿Te preguntaste alguna vez qué recursos naturales se utilizan para la fabricación de los productos de higiene femenina? ¿Sabés los tóxicos que le están dando a tu cuerpo cuando elegís este tipo de productos? Y sobre todo, ¿Cómo creés que afectan al medio ambiente las millones de toneladas de  residuos de este tipo que se generan anualmente?

Cuando compramos un paquete de toallitas o tampones, tenemos el envase contenedor del producto, que puede ser una bolsita de plástico o en algunos casos cajas de cartón. Dentro tenemos el plástico que envuelve a cada unidad y además -en el caso de las toallitas-, también está el plástico que se despega en la parte inferior que tiene el adhesivo. Es decir: plástico, más plástico, más plástico.

Son polietileno de baja densidad y polipropileno, que para su fabricación insumen petróleo, gas natural y agua (se calcula que se usan 30 litros de agua por paquete producido). También encontramos químicos altamente tóxicos para la salud como polímeros súper absorbentes, el rayón que se utiliza para blanquear los productos y dioxina. Además, el algodón, que es tratado con glifosato y la celulosa, que implica la tala de árboles que destruye el hábitat de distintas especies de animales como principal consecuencia.

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En cuanto a la generación de residuos, los datos son realmente alarmantes. Solamente una toallita tarda aproximadamente 500 años en degradarse. Si todas las mujeres en edad fértil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires usáramos sólo tampones (3 unidades al día durante 5 días cada mes) y cada tampón llenase su capacidad mínima de absorción (unos 6 gramos) estaríamos desechando 130.257 toneladas.

El mayor problema es que estos son residuos patógenos. Al no ser tratados correctamente (son depositados en rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto), la dioxina y el cloro pueden filtrarse y contaminar aguas subterráneas, arroyos y lagos, lo que produce graves problemas de salud para quienes los consumen.

Hoy, la alternativa más ecológica que existe para la higiene femenina durante el ciclo es la copa menstrual. Fabricadas con silicona, duran entre 5 y 10 años y -al no generar residuos- tampoco contaminan. Una vez que cumplió su vida útil se puede cortar en pedacitos y enterrarlos para que se descomponga más fácilmente (como no tiene componentes tóxicos, no daña el medio ambiente). La silicona consta prácticamente de silicio, que se encuentra en forma natural en la arena y el cuarzo de las rocas.  El silicio, después del oxígeno, es el elemento más común en la tierra. Una vez que éste se combina con oxígeno, carbono e hidrógeno, se convierte en silicio silicona.

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Es importante estar informado y saber cuál es el impacto medioambiental de lo que consumimos; pensar en su proceso productivo, en los factores que eso conlleva y si está alineado con el mundo en el que queremos vivir.

Tomando conciencia sobre nuestras decisiones de consumo podemos cuidar el ecosistema, los recursos naturales, nuestra calidad de vida y la de todo el planeta.

Tags #MedioAmbiente #ImpactoAmbiental #ToallitasYTampones #ConsumoResponsable

 

Por Cande Manzi

Lic. en Publicidad, emprendedora, impulsadora de proyectos y agente de cambio. Busca generar consciencia sobre el cuidado del ambiente desde la comunicación y con acciones concretas.

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